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jueves, 22 de marzo de 2012




LA SEXTA PROFECÍA MAYA

Peligro inminente a la tierra desde el espacio 


Dice que en los próximos años aparecerá un cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del hombre. Los Mayas veían a los cometas como agentes de cambio que venían a poner en movimiento el equilibrio existente, para que ciertas estructuras se transformen, permitiendo la evolución de la conciencia colectiva, todas las cosas tiene un lugar que les corresponde, todas las circunstancias, aun las más adversas son perfectas para generar comprensión sobre la vida, para desarrollar la conciencia sobre la creación. Por eso, el hombre se ve enfrentado constantemente a situaciones inesperadas que le genera sufrimiento.

Es un modo de lograr que reflexione sobre su relación con el mundo y con los otros, así, a lo largo de muchas experiencias en muchas vidas comprenderá las leyes universales de la razón de la creación, para los Mayas, Dios es la presencia de la vida, tiene todas las formas y su presencia es infinita. El cometa del que habla la sexta profecía fue también anunciado por muchas religiones y culturas, por ejemplo, en la Biblia, en el libro de las revelaciones, aparece bajo el nombre de Ajenjo.

Si el cometa aparece, es posible que su trayectoria lo lleve a chocar con la tierra, o bien, que por medios físicos o psíquicos logremos desviar su trayectoria. 



Desde la formación de la tierra, hace 4500 millones de años, residuos cósmicos llamados asteroides o cometas han bombardeado el planeta continuamente. Los asteroides son rocosos o metálicos mientras que los cometas están formados de polvo o hielo y pedazos de materia. El hielo se evapora al calentarse por el sol y produce una atmósfera transitoria, la cola que se despliega por el cielo y puede verse desde millones de kilómetros. Son los residuos de la formación del sistema solar, partes que no lograron fusionarse en un planeta. La mayoría de los asteroides se encuentran órbitas relativamente estables entre Marte y Júpiter, funcionan como pequeños planetas que giran alrededor del sol, en una zona llamada cinturón de asteroides. 

Una teoría basada en textos sumerios afirma que son los fragmentos de otro planeta llamado Marduk, que existió en el sistema solar entre Marte y Júpiter y explotó, debido a guerras atómicas de una civilización anterior a la de la tierra. Hay otros dos grupos de residuos cósmicos sobre todo el recorrido orbital de Júpiter, son los llamados asteroide Jovianos, allí se originan la mayoría de los planetoides, al ser alteradas sus órbitas cada vez que Júpiter pasa por allí, su gravedad los lanza al interior del sistema solar y se cruzan peligrosamente con la órbita de la tierra.

Hay un tercer grupo de asteroides que se encuentra en órbita después de Plutón en el cinturón de Kuiper. Finalmente en lo profundo del espacio está la nube de asteroides llamada nube de Oort. Estos residuos tienen enormes órbitas indeterminadas alrededor del sol, que son alteradas al pasar cerca de planetas y estrellas que los envían hacia el interior del sistema solar.



Es sabido que dos lunas de Marte, Phobos y Deimos, son asteroides de 8 y 28 kilómetros de diámetro que fueron capturados por su fuerza de gravedad y puesto a orbitar a su alrededor.
Los cometas siempre han formado parte del sistema solar, miles de residuos atraviesan, cruzan, rozan, van y vuelven periódicamente e incluso chocan con los planetas que se mueven, siempre tranquilos en órbitas regulares, alrededor del sol. 

La comunidad científica acepta que hace 65 millones de años en el cretácico-terciario, un cometa calló en Chicxulub, en el océano Atlántico, la península de Yucatán, causando la extinción de los dinosaurios. Su cráter de 180 kilómetros de diámetros contiene altas concentraciones de iridio, un elemento muy raro en la tierra pero común en los asteroides. 

Se ha asociado la aparición de los cometas a situaciones difíciles como la que coincidió en el volcán Vesubio que destruyó a Pompeya y Herculano en el año 79 de nuestra era, o con el derrocamiento del Rey Harold, por Guillermo el conquistador en Inglaterra que en el 1066 fue registrado en el tapiz de Bayeux.
Han causado pánico colectivo como el Haley, en 1910, entonces se presumió que su cola era de un gas venenoso, el cianuro, se vendieron millones de píldoras como para protegerse de él. También han sido causantes de suicidios colectivos, como el de 39 miembros del culto Heaven’s Ate en 1997, quienes creyeron que el enorme cometa Hale-Bopp, de cuarenta kilómetros de diámetro venía a terminar con la Tierra. Los cometas siempre han generado controversias, pero tal vez nunca tanta como en 1456 cuando reapareció el cometa Haley y fue considerado un agente del diablo, al cual había que expulsar de los cielos siendo excomulgado por el Papa Calixto III, fue Isaac Newton el que descubrió que la gravedad mantiene a los planetas girando en órbitas definidas alrededor del sol. Edmund Haley, su contemporáneo, utilizó estos cálculos para determinar las órbitas de los cometas anunciando que cada 76 años el cometa Haley regresaría. Por este motivo lleva su nombre. También los cometas han causado desastres regionales como en Siberia, sobre el río Tunguska. Un asteroide de aproximadamente 50 metros de diámetro explotó en el aire en 1908 destruyendo instantáneamente 2000 kilómetros de espeso bosque. Algunos se acercaron bastante a la tierra como el cometa Irac Arakbi Aljó, que en 1983 se acercó a seis millones de kilómetros y pude causar una explosión mayor que si explotaran simultáneamente todas las bombas atómicas existentes. Otros cruzaron la tierra y fueron descubiertos luego de atravesar la órbita, como el caso del asteroide en 1989 FC de 500 metros de diámetro, que pasó a sólo el doble de la distancia entre la tierra y la luna. 

El Hyakutake fue descubierto con 3 meses de anticipación a sólo 14 millones de kilómetros de la tierra, su cercanía permitió descubrir en su interior hidro carburos, metanos, acetilenos y etanos que son la base de la vida. Todo esto generó preocupación, por eso se envió la misión espacial Hitto al Haley, para ampliar los conocimientos sobre los cometas, se confirmó que tenía 9 kilómetros de diámetro y estaba formado de hielo y polvo.

En 1994 el cometa Shoamaker-Levy se fraccionó en 22 pedazos que chocaron contra Júpiter, generando el evento más violento que haya existido en el sistema solar en la historia del hombre, con explosiones equivalentes a millones de megatones de TNT. 


En septiembre de 1999 el cometa Lee, se acercó a unos 120 millones de kilómetros de la tierra, y en enero del 2000, el cometa Maschultz provocó una nueva amenaza. Esto nos muestra que los cometas siempre han estado en los alrededores del planeta, la alerta de los Mayas, es para que tengamos conciencia de los peligros existentes, y actuemos ahora, en vez de tener que reaccionar después. Hoy conocemos las órbitas de sólo 250 asteroides, de los 2000 que cruzan la órbita de la tierra, y que son capaces de crear devastación a escala global, es decir, ignoramos donde está el 90 por ciento de los asteroides capaces de acabar con nuestra civilización, La atmósfera desintegra los fragmentos de un tamaño de hasta 50 metros, pero los más grandes de ese tamaño, son capaces de alcanzar la baja atmósfera, o la superficie de la tierra, donde explotan con una con una fuerza mayor que la de una bomba atómica. Se estima que hay aproximadamente un millón de residuos cósmicos de entre 50 y 500 metros capaces de acercarse a la tierra y de chocar con ella produciendo la muerte y la destrucción a nivel regional. Unos 6000 residuos entre 500 metros y un kilómetro, andan por los cielos sin que sepamos donde están, son capaces de destruir un país entero. El primer paso para establecer una defensa planetaria, es localizar los cometas o asteroides, ya que no es posible defenderse de algo que no se sabe que existe. 

El hombre debe acelerar la búsqueda, aumentar la cantidad de sistemas de detección en todos los sitios del mundo, y encontrar maneras más rápidas y exactas de determinar las órbitas de los objetos localizados. Sólo unas 100 personas en todo el mundo están dedicadas a vigilar el cielo para detectar los objetos capaces de chocar con nuestro planeta. Hay muy pocos lugares dedicados exclusivamente a este propósito, Queñar en Nuevo México, Ned en Hawai, Space Watch, en Arizona. Cada observatorio en la tierra sólo puede dedicarse 100 horas al mes, para detectar los objetos en el cielo debido a las interrupciones de las nubes, y al posición del sol, que con su resplandor, impide la observación. La detección de un asteroide o cometa y la estimación de su órbita requiere un mínimo de 3 observaciones en el tiempo, que permita comparar las imágenes, y generar un arco de recorrido, para determinar si su órbita se cruzaría con la de la tierra. 


Otro aspecto que dificulta su detección es la luminosidad del objeto seleccionado, pues entre más lejos se encuentre, y menor sea su tamaño, menos brilla, y más difícil es determinar su ubicación.
Los Mayas nos dejaron un mensaje de alerta para que tomemos conciencia del peligro inminente y movilicemos a la sociedad en un esfuerzo global que trascienda las fronteras de los países. Debe establecerse una base de datos alimentada por todas las naciones, e incrementar sistemas de búsqueda continuas que permitan mantener siempre localizados los cometas encontrados. Cuando un cometa pasa alrededor del sol, parte de su masa se evapora lo que altera y distorsiona su obra de manera impredecible, por eso es de suma importancia tener conocimiento de cualquier fenómeno espacial de esta naturaleza. Es prioritario realizar una serie de misiones espaciales para ampliar nuestros conocimientos científicos y lograr interceptar a los asteroides. A partir de allí podrían destruirse, desviarse, o hasta aprovechar su materia prima, son necesarias más misiones exploratorias como el MIR lugar de reunión de asteroides cercano a la tierra, y Clemen Time 2, de los Estados Unidos o la Hinero, registro visual de objetos cercanos a la tierra de los alemanes, también la del instituto Japonés de las ciencias Espaciales y astronómicas, y la de la agencia espacial europea llamada Rosetti. 

Los Mayas siempre estudiaron y registraron los eventos del cielo, su alerta fue prevenir al hombre sobre los peligros de no conocer las órbitas, y períodos de grandes residuos que se cruzan con la trayectoria conocida de la Tierra, ellos sabían que para el hombre moderno, descubrir con anticipación un asteroide tan grande que pudiera producir se extinción, y luego desviarlo, sería uno de los mayores logros de la historia humana, y un hecho crucial, que nos uniría como especie. Antiguamente la esfera celeste era el domino de los dioses la aparición sorpresiva de un objeto desconocido que dominaba la noche era motivo de miedo y misticismo. Por ese motivo, los Mayas construyeron observatorios dedicados a estudiar los fenómenos, querían entender sus impredecibles movimientos en el cielo, especialmente después de que establecieron la posiciones de los planetas, y las estrellas. El peligro inminente nos obligaría a construir un nivel de cooperación internacional, a establecer un sistema de comando y control por encima de los países, y una estructura de comunicación mundial, sería la única manera de que los países declinaran su soberanía a una entidad dando paso a dando paso a un gobierno mundial para el bien común. Sería un cambio para trascender la separación que es la base de nuestra sociedad. Si consideramos a toda la humanidad como una gran conciencia que está comenzando a formarse nada tan oportuno como un peligro externo para consolidar esa unidad. La red mundial de Internet permitió la conexión y comunicación de las células inteligentes individuales, y comenzamos a experimentar el conocimiento totalmente compartido: el saber planetario, además, la aparición en cada vez más seres humanos de un sexto sentido permitiría que evolucionemos a un sistema de comunicación más rápido que la luz, el pensamiento. 

La organización rápida de un sistema planetario requiere de la cooperación total de todos los seres humanos es una lección de unidad planetaria diariamente, vemos muchos pequeños meteoritos que se desintegran en la atmósfera, que usualmente entran en ignición, dejando una estela a su paso, son los llamado popularmente estrellas fugaces. 

Existe un constante bombardeo de partículas, cientos de miles de toneladas de materias extraterrestre caen como polvo cada año, inclusive se especula que la vida en forma de un hidrocarburo, fue traída a la tierra por un meteorito, estudios realizados en 120 cráteres encontrados en distintos lugares permiten establecer que residuos de 3 a 10 metros se desintegran mensualmente en la atmósfera, cada 10 años se desintegran objetos de 30 metros de diámetro, un evento como el de Ton Hudga sucede una vez por siglo y se puede esperar que un objeto de 100 metros cause estragos cada milenio. La velocidad de entrada de los meteoritos es de 11 a 75 kilómetros por segundo, lo que hace que tengan más energía cinética por kilogramo de peso que los explosivos como el TNT. Esa velocidad de entrada hace que la fricción con la atmósfera derrita el bólido y el aire a su alrededor se cargue eléctricamente convirtiéndose en una bola de fuego. Un asteroide de 10 kilómetros de diámetro que entrara 30 kilómetros por segundo, explotaría con una energía equivalente a 15 billones de veces la explosión atómica de Hiroshima. Si choca contra la tierra movería la corteza y produciría un cráter de 180 kilómetros, generando terremotos de 8 puntos en la escala de Rijter en todo el planeta. La explosión que vaporizaría el cometa produciría una lluvia de fuego ocasionando una destrucción de la capa de ozono que terminaría de alterar el clima. Una gigantesca cantidad de materia y rocas ricas en sulfuros sería enviada a la atmósfera rodeando el globo, y encendiendo el cielo. El movimiento de las capas teptónicas, generaría explosiones volcánicas en cadena y los gases sulfurosos, contribuirían a ocultar el sol por muchos años, oscureciendo y enfriando la tierra. En el caso en que el impacto fuera contra el mar, que cubre el 70 por ciento del planeta, se producirían gigantescas olas
El laboratorio nacional de Zambia, una agencia de la NASA utilizó un súper procesador que ejecuta un trillón de operaciones por segundo, un Teraflop, para realizar un modelo sobre la situación. Los científicos quisieron averiguar que sucedería si un asteroide de un kilómetro de diámetro que pesara un millón de toneladas, chocara a 60 kilómetros por segundo en el mar frente a Nueva York. Se concluyó que el cometa se vaporizaría instantáneamente con 500 kilómetros cúbicos de Océano, y produciría una explosión equivalente a la de 10 veces la cantidad de bombas atómicas existentes, simultáneamente. El agua vaporizada cubriría totalmente al planeta y olas de 60 metros devastarían todas las ciudades en costas del océano Atlántico. Esto generaría un invierno igual que el nuclear estudiado por Carl Sagan, que podría durar cientos de años y ocasionaría seguramente la extinción del hombre. 

Nuestra sociedad puede defenderse de estas catástrofes, sólo se requiere cambiar apenas la velocidad del meteoro, para que en vez de encontrarse con el centro de la tierra pasa inofensivamente de largo.
Una de las medidas posibles que se estudiaron, fue la de utilizar velas solares que lo frenarían evitando el encuentro con la tierra, esto sólo, si se lo detecta a tiempo. Se fijan al asteroide grandes superficies de Milar, que se inflan como una bolsa de aire, el viento solar ofrece una suave y contante presión, disminuyendo su velocidad, permitiendo a nuestro planeta pasar antes que el bólido por el sitio de encuentro. La ventaja de este sistema es que es seguro para el medio ambiente relativamente barato, fácil de construir y de poner en órbita, los riesgos son que las velas no se abran o que no tengan el tamaño suficiente para hacer el trabajo. Otra manera sería desviarlo hacia otra dirección con la fuerza generada por una explosión nuclear cerca del asteroide, la desventaja consiste en que la radiación nuclear puede devolverse a nuestra atmósfera y contaminarnos a todos, o la explosión puede fragmentarlo en pedazos sin lograr desviarlo, complicando aun mas el problema. 

Esto haría que su órbita cambiara lo suficiente para nunca estrellarse con la tierra. Hay dos opciones para destruir el asteroide o cometa, una es pulverizándolo con un cohete nuclear en fragmentos inofensivos, que sólo nos daría un espectáculo de luces al entrar en la atmósfera la tecnología para lograrlo ya existe, sólo se necesita reprogramar el objetivo y puede usarse en el último instante, pero se corre el peligro de la radiación nuclear, y las bombas pueden no ser lo suficientemente grandes para destruir el objeto. La otra opción para destruirlo es utilizar un espejo parabólico, del tamaño de un estadio de fútbol, para dirigir la luz concentrada del sol hacia el cometa, el calor sería muy destructivo y lograría vaporizar el cometa, el peligro es que al apuntarle, no le de el rayo, o que este vaya a dar a un sitio habitado de la tierra. Todas las anteriores son formas tradicionales y físicas para desviar o destruir un cometa, pero también hay que contemplar las formas psíquicas. 

En estos momentos, se realizan gigantescas cadenas humanas de meditación que agrupan a millones de seres alrededor del mundo a una hora determinada 


Guiados en directo a través de Internet, por un maestro se ha comprobado que la energía que se mueve de esta manera ha sido capaz de generar cambios físicos, alteración de elementos en el tiempo, Sanación a distancia y activación de vórtices energéticos y sitios de poder alrededor del mundo. Imaginemos el poder que tendría una cadena universal con todos los seres humanos concentrados al mismo tiempo en un objetivo común, tal vez, ese sea el objetivo de la aparición de un cometa, hacer que todos los seres humanos se den cuenta de lo que se puede hacer actuando en unidad. 

viernes, 16 de marzo de 2012


LAS 7 PROFECIAS MAYAS 
LA QUINTA PROFECÍA MAYA 
EL SISTEMA ECONÓMICO Y POLÍTICO  MUNDIAL COLAPSARA POR UNO NUEVO 


Esta profecía dice que todos los sistemas basados en el miedo, sobre los que está fundamentada toda nuestra civilización, se transformarán simultáneamente con el planeta y el hombre, para dar paso a una nueva realidad de armonía.

El hombre está convencido de que el universo existe sólo para él, que la humanidad es la única expresión de vida inteligente y por eso actúa como un depredador con todo lo que existe.

Los sistemas fallarán para enfrentar al hombre consigo mismo, hacerlo ver la necesidad de reorganizar la sociedad y continuar en el camino de la evolución, que nos llevará a comprender la creación.
Examinemos el sistema económico que reglamenta, cuantifica, y pone precio a las relaciones en el planeta, la economía del hombre contemporáneo esta orientada por principios de agresión y defensa y es incompatible con un universo en armonía.

Estados Unidos basó su economía en un crecimiento central planificado que dio como resultado un gran avance tecnologico, cientifico etc, lo cual ha permitido que el hombre viva mejor y mas años. Por ejemplo; la propulsión a chorro para transporte aéreo, la red vial para transporte vehicular, los sistemas de computación y almacenamiento de datos y comunicaciones, la biología molecular, y los sistemas nucleares de producción entre otros. Hay una economía libre y que permite la competencia de bienes y servicios en el mercado y la distribución de artículos de consumo, basados en la tecnología y los individuos tienen la oportunidad de adquirirlos de acuerdo a sus capacidades individuales, donde el que trabaja mas tiene mayores ingresos y donde la libertad es la base de la sociedad la cual esta compuesta por una gran variedad de razas las cuales han logrado fusionarse.

La Unión soviética, que también había centrado su economía en su enorme poderío militar a la par de Estados unidos tenía un gran problema: El poder político dentro de un individuo dentro del sistema era enorme comparado con su nivel de riqueza, los oficiales tenían grandes recursos mientras estaban en el poder, pero al retirarse su nivel de vida se deterioraba significativamente. Para evitar ese quiebre económico, los funcionarios salientes se corrompían, todo esto puso en graves problemas al gobierno desde su seno mismo, fragmentando a la Unión Soviética en muchas naciones independientes y convirtiendo a todo su sistema en un caos. Lo que era la segunda potencia mundial está en ruinas y todos los países entendieron, gracias a la Unión Soviética, que el comunismo solo crea mas hambre y empobrece a los pueblos  a vez que atrofia la creatividad y esclavisa a las personas y las priva de toda libertad y que ese ha sido uno de los sistemas mas nefastos de la humanidad donde se perdieron millones de vidas humanas (ciento sesenta millones de personas) mas que lo que se han perdido en todas las guerras que ha tenido la humanidad. y al fin el pueblo sovietico entendio que habia que tomar otro camino. 


China, concentró su economía en su fuerza militar, incluso sus fuerzas armadas y producen artículos de consumo y tienen canales de distribución propios. Su economía logró evadir la crisis financiera, porque no permitió que su moneda pudiera ser convertida libremente en dólares, poniéndola fuera del alcance de las especulaciones financieras. 




El hombre moderno está intentando aprovechar al máximo su dinero en el menor tiempo posible, sin importar que tenga que hacer para lograrlo o cuales sean sus repercusiones sobre el bienestar generado. El eje Estados Unidos-Europa-Japón bajó con éxito sus costos de producción, aumentó sus utilidades y su nivel de ahorro y se encontró con enormes recursos financieros. Decidieron incrementar sus mercados repitiendo la estrategia ampliada al final de la segunda guerra, con Japón y Europa inyectando masivamente dinero en las economías de Latinoamérica, India, Pakistán, el sudeste de Asia, Corea y China. Los precios de las acciones subieron, asumiendo un crecimiento similar al de 1945, y una política de libre movimiento de bienes y capitales se incrementó en todo el mundo. Invirtieron entonces enormes cantidades de recursos en miles de proyectos y acciones que no produjeron una expansión en la producción mundial . 

En estos momentos, prácticamente todas las economías del mundo están en crisis y se ha desatado una ola especulativa en todas partes. En un solo día, 1,5 cinco trillones de dólares cambian de manos en los mercados financieros internacionales, un 15% de caída en los mercados, hacen desaparecer una riqueza equivalente a la producción anual de todas las fábricas de Estados Unidos.
Desde 1995 la economía mundial no está dominada por el intercambio de automóviles, acero, trigo y otros bienes y artículos reales, sino por el intercambio de divisas, acciones y bonos, es decir, de riqueza virtual, con la que es muy fácil especular. Hay más dinero que nunca circulando entre los distintos países en búsqueda de la mayor utilidad en el menor tiempo, los mercados de capital se están fusionando en un sólo mercado global.

La especulación financiera a alterado todos los índices, la riqueza se ha vuelto invisible. Ya no se invierte en generar industria y bienestar, lo único importante son los resultados trimestrales. Hay un 140 % más de dinero en el mercado de capitales de los Estados Unidos, que le que está empleado en la fabricación de bienes, muy por encima del punto especulativo más alto del que se llegó en 1929 antes del derrumbe financiero. El índice industrial Down Jones aumentó 4 veces desde 1990, hoy está por encima de los 11.000 puntos. Antes llevaba 72 años aumentar un 15% el promedio de precios y ganancias, para recuperar su equilibro, debería bajar 5300 puntos, una caída del 50%.

El New York Time informó que en los años 90, la deuda privada, particularmente la de los consumidores, aumentó a niveles record, y el ingreso anual sólo lo hizo en 1200 dólares pasando de 35745 dólares a 37000 en 1990. El síndrome de la tarjeta de crédito se ha vuelto un mal común, el hombre se endeuda más allá de lo que gana, poniendo su economía personal en la cuerda floja y eso se refleja en todos los niveles. La especulación en torno al capital financiero condujo a una situación económica mucho más delicada que la de 1929, antes del derrumbe de la bolsa en 1930. Casi todas las economías están en problemas, y los salvavidas gubernamentales con dinero de bancos que están al borde de la quiebra, dificultan aún más todo este proceso.

La quinta profecía Maya, dice que el DINERO dejará de usarse como medio de intercambio, y los síntomas que surgen desde distintas partes del mundo parecen confirmarlo. A lo largo de 1999, científicos de todos los países sospecharon que la delicada situación económica podría agravarse por el problema de las computadoras llamado Y2K.

Diferentes organismos del estado y compañías de todas partes invirtieron millones de dólares en programas de Software y técnicos que fueran capaces de evitar que el caos informático terminara por desplomar el sistema económico y financiero mundial. El pánico surgió cuando los especialistas se dieron cuenta que el procesamiento de fechas a través de las computadoras se hacía utilizando años de 2 dígitos en vez de los 4 dígitos reales. Las tarjetas perforadas utilizadas en los años 50 o 60 tenían grandes limitaciones en cuanto a la cantidad de información, por eso fecharon la información con sólo dos cifras, esa diferencia, por defecto, se fue traspasando a los nuevos sistemas operacionales y computadoras sin ser corregido. Un sub. programa anteponía automáticamente al año de 2 dígitos el número 19, para que el hombre viera un año de 4 dígitos aunque realmente la computadora estaba procesando sólo 2 cifras. La transición de 1999 al 2000, haría que las computadoras a las que no se les hubiera corregido el problema, regresaran al año 1900, con los que todos los datos almacenados en sus archivos, pasarían a ser posteriores a la fecha en que se encontraría la computadora, con lo cual todas las operaciones darían resultados equivocados.

A pesar de las predicciones, la red informática sobrevivió al Y2K. Aparentemente el nuevo el año había comenzado sin problemas, pero en pocos meses un nuevo hecho amenazó con poner en jaque a todo el sistema informático. Nuevos virus se propagaron por todo el mundo, afectaron los sistemas operativos de cientos de miles de máquinas. A esto se suma el peligro de los Hackers, piratas informáticos que rompen con la seguridad de las computadoras y pueden acceder y alterar cualquier información confidencial almacenada en un disco rígido. Además, con el surgimiento del comercio electrónico en la actualidad es posible robar un número de tarjeta de crédito que esté viajando por Internet, y hacer compras ilimitadas a través de la red, miles de usuarios pueden quedar en banca rota sin que sea posible comprobar quien efectuó la compra, todos estos peligros pueden tener gravísimas implicancias para la economía mundial. Los sistemas de control de tráfico aéreo, las aduanas, las redes de transporte y los sistemas de telecomunicación, las redes de distribución de alimentos y las de electricidad, son sólo algunas de las ramas que se verían afectadas, existen situaciones de alto riesgo en el sistema económico y en el de manejo de información, y si a eso le agregamos el aumento en la actividad del sol, que puede causar daños irreparables en los satélites, la situación se complica. Con las llamaradas solares se recibe una dosis inusual de rayos ultravioleta que expanden a la atmósfera superior de la tierra, disminuyendo la presión que existe sobre los satélites que están a baja altura. Esto los hace bajar su órbita a una mucho más rápida, perdiéndose contacto temporal con ellos en el mejor de los casos e interrumpiendo todas las comunicaciones del planeta en el peor. También puede suceder que los 19.000 objetos que se encuentran en la órbita de la tierra, al recibir una alta dosis de electromagnetismo del sol vean dañados sus componentes electrónicos y dejen de funcionar para siempre. Al afectarse la ionosfera por las extraordinarias emisiones solares, se producen alteraciones en todas las comunicaciones de radio y televisión, pues es en esa capa de la atmósfera en donde se transmiten y se reflejan las distintas frecuencias.

Tenemos entonces que la economía y las comunicaciones son sistemas muy frágiles e interconectados a todos los demás. La red eléctrica es especialmente sensible a las llamaradas solares como ocurrió durante 9 horas en todo Quebec, en 1989. El sistema de electricidad es la columna vertebral de nuestras sociedades contemporánea, si fallaran, fallarían uno tras otro todos los demás sistemas como fichas de dominó que caen consecutivamente. Se dice que un sistema es igual de fuerte que al más débil de sus componentes o eslabones, imaginemos como reaccionaría nuestra sociedad a todos estos sucesos simultáneos: La comida comenzaría a escasear, las comunicaciones serían imposibles, el tráfico enloquecería en todas la ciudades, la economía se paralizaría. La mayoría de la gente perdería la razón, comenzarían los desordenes civiles que por la cantidad de gente involucrada desbordarían todas las expectativas y controles de los gobiernos. Esta situación de descontrol total modificaría para siempre todos los sistemas de la sociedad. Los sistemas religiosos basados en un Dios que infunde miedo también entrarían en crisis. Surgiría un solo camino espiritual común para toda la humanidad que terminará con todos los límites establecidos entre las distintas maneras de ver a Dios. 


El nuevo día galáctico está anunciado en todas las religiones y cultos como una época de paz y armonía para toda la humanidad. Es claro entonces que todo lo que no produzca este resultado debe desaparecer o transformarse. La nueve época de luz no puede tener una humanidad basada en la economía militar de imposición de verdades por la fuerza. Los nuevos tiempos de armonía universal, no pueden estar basados en un sistema no equitativo de distribución de la riqueza representado en el dinero, la riqueza virtual, y la especulación financiera. 



El amanecer de la galaxia debe basarse en el PROFUNDO RESPETO:
De los unos por los otros, y en el reconocimiento de que todo lo que existe, es como otra parte de cada uno, por eso, no se necesitarán aparatos represivos. La nueva humanidad no necesitará de sistema tecnológicos de comunicaciones existentes, pues el hombre estará conectado mentalmente (estar conectado mentalmente no significa poder llamar a una persona o el tipo de comunicación que se emplea con el habla, significa tener absoluta confianza en el semejante respetando el fin) por lo que la violencia dejará de existir. 


Estamos en el final del ciclo de la noche de 5125 años. En el final de un día galáctico de 26.000 años, a punto de entrar en el amanecer de la galaxia. La época de cambio que los Mayas denominaron "El tiempo del no tiempo", también fue profetizada por otra culturas y religiones. Todas coinciden en que está a punto de suceder un cambio de grandes proporciones, para los Budistas aproximadamente en el año 500 antes de Cristo, Buda puso en movimiento la rueda del Darma. y al hacerlo, dijo que ésta daría 5 vueltas y que cada una, duraría 500 años, y al final del último giro, aproximadamente en esta época vendría un período de caos que conduciría a una nueva fase de la evolución de la conciencia y a cambios sin precedentes en el hombre. 

Los indios de la tribu Hopy tienen una roca tallada de 2000 años de antigüedad ubicada en Mesa Negra, Arizona. En ella se muestra el gran espíritu que lleva a dos caminos: el primero material, tecnológico, de la raza blanca, el segundo, espiritual, verdadero, de los Hopy. Los dos caminos avanzan paralelos, pero al final, después de una época de purificación, el camino tecnológico zigzaguea y desaparece, mientras el camino Hopy florece hacia el quinto mundo.

Sus sacerdotes vieron el final de este cuarto mundo a través del fuego, después de cumplidos cuatro siglos: Caminos de metal con caballos de acero, partes de la luna que se traerían a la tierra, y la construcción por parte del hombre de una casa que flotará en el cielo. La casa en el cielo fue la estación MIR Soviética que debió ser abandonada, porque tenía altas posibilidades de estrellarse sobre la tierra y ocasionar una catástrofe. 

El hombre se encuentra totalmente desconectado de la naturaleza. Esto puede verse en la manera que medimos el tiempo y la tecnología que tenemos a nuestro alrededor, ondas de radio, micro ondas, radares, teléfonos, televisión y todo tipo de frecuencias electromagnéticas, nos están aislando de la vibración fundamental de la tierra, y los sucesos extraños son cada vez más frecuentes en ella. 

Otro de los elementos extraños que han sucedido últimamente es la aparición en Inglaterra y en otras partes, de más de 3000 formas geométrica espontáneas que se forman en los cultivos.


Sobre estas formas apareció en la televisión, hace algunos años, un programa en el que dos británicos llamados Dog, y Day, afirmaron que ellos las habían hecho para obtener la atención de todo el mundo.
Esta información hizo que no se tomara en serio la aparición de estas formas geométricas, sin embargo continuaron apareciendo cada vez más intensamente. Desde abril de 1999 el fenómeno se ha disparado, ahora aparecen en tres y cuatro sitios en distintos países simultáneamente cada noche, inclusive dentro de áreas militares restringidas donde nadie puede entrar a voluntad.

Existen organizaciones dedicadas a investigar los fenómenos con páginas de Internet dedicadas a su divulgación. Lo curioso es que las formas aparecieron el año en distintos lugares, ahora vuelven a aparecer iguales pero con la imagen negativa, es decir, donde antes la espigas estaban inclinadas, ahora crecen derechas, y viceversa. Estudios científicos han encontrado que todas las espigas o plantas que conforman el dibujo no mueren, sino que al contrario, producen un 40% más de fruto que las no inclinadas. Otra cosa bastante curiosa es que aparecen alrededor de sitios sagrados y significativos como Ston Head, Glaston Burry y Aiburi. 

Lo más sobresaliente es que las formas tienen unas medidas que se ajustan exactamente a las proporciones que se encuentran en los intervalos perfectos de la escala mayor musical, a la música de las esferas.
Es bastante improbable que la proporción Atómica se obtenga por casualidad, es probable que la naturaleza se esté manifestando en formas incomprensibles para nosotros. Definitivamente algo está sucediendo. La transformación del mundo comienza con un cambio de la mentalidad de cada uno de nosotros, tomando conciencia de lo que existe a nuestro alrededor y en nuestro propio interior. Solo así ese cambio se hará posible.

EL JUEGO DE PELOTA se llamaba en maya Pok-Ta-Pok, por los sonidos que producía la pelota en sus rebotes por las paredes del campo. El campo de juego era un templo donde se realizaba una actividad sagrada, para pedir la aparición de la lluvia, allí se seguían los movimientos del sol, representados por una pelota de elástico-caucho. El caucho, un látex o sabia lechosa extraído del Olkuaitle, o árbol del hule, al secarse en unos recipientes circulares, hechos con la corteza de las calabazas, los Hicaghi, formaban la pelota. El caucho era un material sagrado para los Mayas, representaba la sangre de la naturaleza, su elasticidad, y su movimiento palpitante, con él untaban papeles que quemaban como ofrenda a las distintas esencias, a la lluvia, al viento, a la madre tierra, y sobre todo a kini ya Jau, el sol dador de la vida, en el juego se pedía por la fructificación de la naturaleza, que sólo se podía dar con la lluvia que traía Chak, la esencia de la lluvia. La superficie de juego tenía forma de hache, y en su centro tenía dos muros en forma de talud en los que la pelota rebotaba hacia los jugadores en el centro y los extremos de la cancha. En Chichen-Itza, el campo de juego era ceremonial, por eso su tamaño es gigantesco, mide 170 metros por 35 y estaba orientado también en posición 17 grados noreste como la pirámide de Ku Kul Kan. En el centro de los muros laterales hay unos bajos relieves en piedra, son 13 personajes de pie, representan los 13 movimientos que realiza el sol, desde que sale hasta que se oculta. En el centro hay un personaje sin cabeza, y de su cuello salen 7 serpientes de cascabel, esto simbolizaba el momento en cuanto más fuerte se recibe la energía del sol, al medio día en los siete puntos que conectan al hombre con el cielo, los Chackras. Los Mayas sabían que estos puntos están conectados a la columna vertebral por la que se movían esas energías, a la que veían como la forma de una serpiente, el Kunda Nini Niplu. En estos puntos se encuentran los sistemas glandulares que transforman las energías sutiles del universo en las sustancias que necesitan los órganos del cuerpo para poder funcionar adecuadamente. El personaje también lleva unas flores y frutos que representan la vida y la fertilidad que se obtienen del sol. En su mano izquierda lleva su propia cabeza representando así el dominio de la mente y del ego, paso necesario para trascender, se ha pretendido decir, por este bajo relieve, que los mayas cortaban las cabezas de los jugadores que perdían. Lo mismo sucede con otros bajos relieve que muestran un hombre con el brazo levantado, con un corazón en la mano, dirigiéndose hacia Hu Nap Hu. 

El campo de juego de pelota, Chichen-Itza, era un gigantesco templo donde se realizaban ceremonias para seguir y confirmar los movimientos del sol contra sus paredes laterales.
El resto de las ciudades Mayas, también tenía su campo de juego de pelota, pero su tamaño era más cercano al de un campo de balón cesto, con la escala adecuada para 6 u 8 jugadores.
Los contendientes portaban un cinturón de cuero de venado, el Maxte, para protegerse las caderas, también usaban guantes de cuero y protectores en el antebrazo y la rodilla izquierda. La pelota se ponía en movimiento con una salida similar a la del Voley actual, y los jugadores contrarios podían hacerla rebotar en sus caderas, muslos y antebrazos. 

El objetivo del juego era tener la pelota en movimiento permanentemente, mientras se marcaban puntos en contra del otro equipo. Se ganaba un punto cuando la pelota pasaba la raya en uno de los dos extremos del campo contrario. Se ganaba el juego cuando la pelota era encestada en una aro de piedra o madera que existía a ambos lados del espacio central, el aro representaba la apertura en la tierra que se abría al sol para descender al Inframundo y resurgir de él, cuando era traspasado exitosamente por la pelota de caucho, simbolizaba el momento en que el sol se ponía, terminando el juego inmediatamente. 

En ese momento, los espectadores que apoyaban al equipo contrario debían entregar sus mantas y ruanas de algodón a los espectadores que apoyaban a los ganadores y se realizaba una gran fiesta que duraba varios días. 

Si queremos vivir una nueva era de armonía, la primera tarea es aprender a tener buenas relaciones con los demás, sentir y reconocer cada día los ciclos de la naturaleza, del sol y la luna. 

Abrir la mente a la nueva información y a la galaxia, intuir la realidad más allá de los sentidos y no limitarnos con los conceptos del tiempo y el espacio. Los Mayas sabían que la materia es indestructible, se organiza y se desorganiza eternamente, es decir, se transforma. Cuando sale de ella, el espíritu se desorganiza, se coexiona y organiza de acuerdo a los códigos genéticos de origen divino. Para ellos, el cuerpo físico, el material, el Hudil liv, es sólo una masa de energía densificada. 

Materia indestructible, eterna, que sólo cambia permanentemente, se organiza gracias a los que nosotros llamamos ahora el ADN o ácido desoxirrivonucleico, que ellos veían como una información codificada originada en Hu Nap Hu.

Llamaron Ol al ego, a la personalidad que se disuelve después de cada reencarnación, para ellos, Ol es la conciencia temporal del ser humano, el yo. 

Existe desde que el ser nace hasta que muere, es el resultado de las creencias acumuladas por las experiencias de la vida que se archivan en la mente, es lo que define el comportamiento de las personas, sus emociones y sus sufrimientos. Veían a esta conciencia en la mente, y la ubicaban en la parte superior del cráneo, en la lengua Maya se dice Gug Noni Pukle significa vestido grande y luminoso, es donde radica la inteligencia, la destreza, la habilidad, de donde sale la luz, y se viste uno de resplandor, allí se almacenan las creencias, la cultura y las costumbres que determinan la estructura social y el comportamiento de todos los hombres. Su capacidad de aprendizaje es diferente para todos los seres humanos, ya que depende de su potencialidad genética, de la herencia de sus antepasados, y de los efectos de sus recorridos por otras vidas, de su Karma. 


Karma se entiende como el destino trazado de las experiencias que el hombre debe vivir para completar su aprendizaje en esta vida, la parte difícil de lo que vivimos. Ellos creían que el Ol, el ego, o la mente estaba en una dimensión más arriba que la tercera dimensión, en la que se encuentra nuestro cuerpo físico. Para los Mayas la materia se organiza, se teje en el tiempo gracias a la información divina para contener en su interior al hombre, cuyo propósito es servir de vehículo de evolución al espíritu. El espíritu, o Injan, como lo llamaban ellos, es la conciencia permanente de todo ser humano. Existe antes de encarnarse en un cuerpo y permanece después de la muerte física. El espíritu es lo que realmente evoluciona hacia la evolución. Cada vida aumenta con sus experiencias vividas, con su Ol, con su ego. 

La personalidad es la que genera el proceso de evolución durante cada día, el espíritu es la conciencia permanente, no se desorganiza ni se pierde nunca. Sólo aumenta su comprensión sobre la creación con las experiencias vividas por las distintas personalidades en su sucesivas reencarnaciones. Esta parte del ser está en una Dimensión aún más alta que la de la mente, es la que permite, o determina, el cambio civilizaciones, de las estructuras sociales, de los cambios de comportamiento cuando evoluciona la mente. Así pasamos de la monarquía absolutista a la democracia en que vivimos, así pasaremos a escoger a nuestros gobernantes, no por la cantidad de votos, sino por su sabiduría evidente. Los Mayas dicen que el Lo, la personalidad de cada hombre, está sometida a influencias simultáneas de fuentes variadas y de mundos diversos.
Influencias energéticas del sol, de la luna, de los planetas, influencias de las estrellas que se reciben simultáneamente, sólo que con el predomino de unas sobre las otras, según el momento, activan los 7 los siete puntos de contacto del hombre con el universo. El manejo energético conciente de la energía interior captada por los 7 Chakras, produce fenómenos físicos y psíquicos que no han sido hasta hoy explicados científicamente. 

Ellos creían que la energía sagrada que se crea por la apertura espiritual, activa el hipotálamo y las glándulas Pituitaria y Pineal, ampliando el espectro de percepción de nuestra mente. La activación de estas glándulas advierte al organismo que ponga a funcionar una parte del código genético que no solemos utilizar, sólo utilizamos 20 Codones de los 64 que tenemos instalados. Los Mayas creían que esto permitía a todos los hombre conectarse desde su propia mente individual, con la mente del sol, y a través de él, con la mente universal, Hu Nap Hu, en el centro de la galaxia. Practicaron la transferencia remota y espontánea a la información entre los Chilames, los sacerdotes del sol. 

Está comprobado que hay formas energéticas generadas por el organismo humano que son percibidas por otros seres humanos, o registradas cuando suceden movimientos de objetos inanimados.
Todos hemos tenido un Deja Vu, una sensación de que lo que estamos haciendo ya lo habíamos hecho en un tiempo pasado, en otro sitio, nos muestra una realidad distinta a la presente pero igualmente válida. Existen unas formas energéticas ya conocidas por los científicos como la radiación electromagnética, la radiación ultra violeta del núcleo por las células, la radiación térmica del cuerpo o los Voltajes registrados en las células y en la piel. 

Hoy hemos comprobado la existencia de la telepatía o transferencia de información entre los seres humanos por sistemas distintos a los normales, de voz y señas. Un ser humano transmite o induce una información y otro la recibe. Los Chilames mayas realizaban curaciones energéticas convirtiéndose en transformadores de la energía del sol. 

Los Mayas creían que la causa principal de las enfermedades estaba en relación con el equilibrio de los fluidos de la sangre, del ácido úrico, creían que las sustancias tóxicas de este ácido estaban influidas por la luna. Descubrieron que su eliminación sigue los ritmos de la fase de la luna, en luna nueva la sangre tiene muy poco ácido úrico, en luna llena tiende a cristalizarse y envenena la sangre. Ellos utilizaban la influencia magnética de la luna para curar, durante la luna creciente cortaban una seiba, su árbol sagrado al que llamaban Si Man Chen y con el, hacían tablas. 

El momento del corte era muy importante para que la savia estuviera sana y pura, pues sabían que conducía fuerzas positivas y negativas de características electromagnéticas. Dejaban la tabla sobre la tierra en dirección norte sur expuesta a la luz durante un mes lunar, magnetizándola. Sobre ella acostaban al paciente. Si querían sacar fluidos tóxicos del organismo colocaban su cabeza en dirección sur, si querían atraer las energías hacia el interior del cuerpo colocaban la cabeza en dirección norte. 

La Psicoquinesis es la capacidad del ser humano de generar energía o utilizar la que tiene a su alrededor para mover objetos a distancia en el espacio. Se han comprobado efectos de flexión y fractura de la energía a distancia como los realizados por Huby Geller y Sequi Guchi Hun. 

La puerta para convertirnos en seres multidimensionales ya está abierta, Jesús fue uno de los que la utilizó y nos dejó un mensaje en el que dijo que nosotros haríamos proezas iguales o mayores que las que el había realizado. 

El códice de los Chilames, uno de los cuales fue Chu Ma Yel, habla sobre la clarividencia o el conocimiento remoto de nuestra época, de fenómenos o eventos de tiempos futuros como la predicción de la llegada de Cortés. 


Los Mayas sabían que el universo existe gracias a la polaridad, dos fases contrarias, una positiva, y la otra negativa, que conforman la eterna dualidad, la llamaban Omeyotl. Esta polaridad se manifiesta en el día y la noche, una fase activa y una pasiva. 

Hia-Hiu es la oposición entre el día y la noche, la claridad y la oscuridad, el calor y el frío, la sequedad y la humedad, la vida y la muerte. Encontraron que estas dos fases no eran absolutas, es decir, se transforman permanentemente la una o la otra, algo de la una, contiene a la otra, Es decir, ondulan afectando a toda la naturaleza, y todos los acontecimientos. 

El hombre es el resultado de esa eterna dualidad, todos tenemos una parte masculina, y una femenina, los dos principales movimientos son la rotación y la translación, sin ellos, nada tendría vida. Para los Mayas el secreto del manejo del tiempo está en la sincronía por el presente, el pasado no existe y no tiene sentido preocuparnos por el futuro. Para ser felices, debemos localizarnos en el tiempo presente, este se encuentra en el centro del símbolo del infinito, el número 8, atrás la vuelta de su pasado, adelante, el círculo de su futuro. Estos círculos están siempre en movimiento, representan estados mentales que convergen en un punto de cruce, en el presente. La mayoría del tiempo no estamos sincronizados con el presente, sino preocupados por el futuro, o añorando o evocando al pasado, tiempos que realmente no existen. 

miércoles, 14 de marzo de 2012



LAS 7 PROFECÍAS MAYAS
CUARTA PROFECIA TZOL KIN  


Tzol significa cuenta, Kin significa día. El Tzolkin es un instrumento para contar los días. Un calendario de 260 días, 13 veces 20 días. 13 puntos de poder hay en el cuerpo, en las articulaciones principales: 1 en el cuello, 2 en los hombros, 2 en los codos, 2 en las muñecas, 2 en las caderas, 2 en las rodillas y 2 en los tobillos. 13 baktunes o períodos de 400 años hay en el Gran Ciclo Maya de 5200 tunes, entre rayo sincronizador y rayo sincronizador. 13 multiplicado por 4 da 52, fractal del gran ciclo Maya de 5.200 tunes; 13 es el número de la proporción cósmica, la llave interdimensional.




La cuarta profecía dice que a consecuencia del aumento de la temperatura causado por la conducta antiecológica del hombre y una mayor actividad del sol, se provocará un derretimiento en los, si el sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal habrá una mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la corona del sol, un aumento en la irradiación y un incremento en la temperatura del planeta.

Los Mayas se basaron en el giro de 584 días del planeta Venus para calibrar sus cálculos solares, Venus es planeta fácilmente visible en el cielo, pues su órbita está entre la tierra y el sol. Ellos dejaron registrado en el códice Dresde que cada 117 giros de Venus marcados cada vez de que aparece en el mismo sitio en el cielo, el sol sufre alteraciones, aparecen enormes manchas o erupciones de viento solar; advirtieron que cada 5125 años se producen alteraciones aún mayores y que cuando esto ocurre el hombre debe de estar alerta, es el presagio de cambios y destrucción.

En el códice Desdre también figura la cifra 1366560 kines que tiene una diferencia de 20 años con la cifra que aparece en el templo de la cruz en Palenque, que tiene tallado la cifra de 1366540 kines, correspondiendo esta diferencia al período de tiempo que llamaban tiempo de no tiempo, que es el que estamos viviendo desde 1992, los cambios en la actividad del sol serán más fuertes, puesto que las protecciones que tenemos a nivel planetario se están debilitando, el escudo electromagnético que nos cubre está diminuyendo su intensidad.

Sí sabemos que muchas cosas que queremos que no sucedan y que causan grandes tragedias finalmente suceden, debemos concentrarnos en producir resultados positivos de nuestras acciones y al mismo tiempo crecer con las dificultades que se nos presenten, debemos asumir la vida y tomar nuestras decisiones de manera conciente, hay que abrir los ojos a las posibilidades que puede traernos un mundo en el que todos culpan a los demás de lo que sucede.

Todas las profecías buscan un cambio en la mente del hombre, pues el universo está generando todos esos procesos para que la humanidad se expanda por la galaxia comprendiendo la integridad fundamental con lo que existe.




Otra manera de ver el TZOL KIN  es una matriz de 260 posiciones, que tiene en la parte horizontal  de su base, los GLIFOS SAGRADOS símbolos que definen un pensamiento que todos entendemos, que nos hace vibrar, son los símbolos que representa un estado de la energía en el tiempo, cada uno de nosotros tiene uno que le corresponde a su día de nacimiento, también de manera colectiva compartimos símbolo diario de el día en que estamos  viviendo y que manifiesta unas características particulares y distintas a otros días, por ejemplo el día de la tormenta, no es conveniente realizar negocios.
Los mayas planificaban sus actividades diarias tomando en cuenta esas fuerzas invisibles que eran de conocimiento común, y que quedaban simbolizadas en los glifos, podían profetizar el futuro gracias a los estudios de los eventos  que ya avían sucedido bajo los mismos signos del día, que se convertían en advertencias y consejos para enfrentar situaciones similares, son los 20 GLIFOS SAGRADOS en la matriz del TZOL KIN,  una de las fibras que tejen nuestro universo, son el agua que fluye y sostienen la corriente de nuestra mente, 13 números por 20 glifos sagrados dando 160 días del calendario lunar

En sentido vertical, trece niveles definen la matriz del telar del tiempo, los números mayas del 1 al 13 son la otra fibra del tejido del tiempo, representan la luz; conjuntos de 20 números se repiten horizontal mente a lo largo de la matriz que conforma el tzol kin de esta manera quedan marcados con un numero del 1 al 13 las 260 posiciones del telar maya.

Los 20 glifos solares sagrados, terminan de marcar cada posición del telar con su símbolo correspondiente en cada uno de sus 13 niveles, quedando cada uno de los 260 días con un número y un símbolo que le corresponde.


1 tzol kin  dura el embarazo de la mujer desde el dia de la concepción hasta el dia del parto, es decir  el calendario esta ajustado al siclo del bio-ritmo humano, al periodo de gestación del ser humano.
La repetición de los números del 1 al 13 crea un tejido de tiempo de realidad un tejido de dimensiones. Los mayas descubrieron que por la posición de los planetas en el sistema sola, hay unos días en los que se recibe mas energía en la tierra, facilitando los procesos de toma de conciencia, crecimiento interior y sincronía con el universo, esos días si se esta sincronizado con los ritmos del universo, se llega a estados superiores de ser y de sentir. La posición especial de los planetas en sus orbitas concentrando la energía hacia la tierra potencia todo lo que existe; 52 días de los 260 que dura el calendario del tzol kin , son portales energéticos, días que vibran de manera particular por la energía que recibe simultanea mente  de todo el universo; al marcar estos días en la matriz del tzol kin  producen una forma de características simétricas, reflejadas sobre una columna central en el séptimo nivel de la matriz, ellos la llamaban  COLUMNA MISTICA sin ser reflejada ella lo refleja todo, un modelo simétrico con 6 niveles a cada lado de la columna central, actúa como nuestra propia columna vertebral.
El corazón de la galaxia emite una serie continua de señales que nosotros llamamos radio emisiones, estas señales sincronizan a todos los seres vivos del universo y se encuentran codificadas de una manera muy simple para que todos los seres puedan coordinarse armónicamente al utilizarlas…




lunes, 12 de marzo de 2012



LAS  7 PROFECIAS MAYAS 
LA SEGUNDA PROFECÍA MAYA
LOS 20 GLIFOS SOLARES

La simbolización de los días permite visualizar fácilmente las cualidades del día que se vive y de los otros que vienen. Esto permitie al hombre tomar decisiones inmediatas y predecir como puede ser el mismo día en el año entrante, volviendo el cambio predecible. El calendario se convierte en un oráculo para predecir la vida. Los Mayas representan cualidades y sensaciones en los símbolos solares sagrados, 20 glifos, cada uno representa un estado del espíritu. Comprobaron que interiorizándolos lograban aumentar su energía interna y sincronizarse con la naturaleza.


Los mayas modelaron un espacio sagrado al cual ajustaron el diseño de sus ciudades. Lo orientaron hacia el Sol, lo relacionaron con el Cosmos y lo sincronizaron con el Equinoccio de Primavera.
Al estudiar la realidad a su alrededor, los mayas comprendieron que necesitaban relacionar íntimamente al hombre y a la comunidad con los ciclos naturales y con el cosmos. Para ellos, esta era la única manera de fluir con las fuerzas inteligentes que dan forma y trascendencia al Universo; de aprovechar conscientemente la coherencia de todo lo que existe para impulsar la evolución de su consciencia y permanecer en una serena felicidad.
Sus sabios crearon entonces un espacio conceptual y mental, un modelo sagrado al que ajustaron sus ciudades, en el cual ubicaron sus plazas y sus templos. Comenzaron por referenciarlo a un centro de observación; a un punto focal donde construyeron siempre la Pirámide Principal –el Templo Máximo– de cada una de sus ciudades estado. Comprendieron que para ajustarlo al orden inherente en la realidad debían orientarlo de manera muy precisa hacia el eje Este–Oeste por el cual se desplazaba el Sol; ubicaron las posiciones que ocupaba al amanecer y al atardecer en los días de los equinoccios, cuando su relación con la Tierra era tan perfecta que el intervalo de luz y oscuridad eran exactamente iguales. Así lograron que su comunidad mantuviera una relación deliberada y consciente con el Universo. Esto generó un orden social armónico y permitió que generaciones de sacerdotes del Sol pudieran dedicarse sin obstáculos a estructurar con sus investigaciones su extraordinario legado. Sus precisos calendarios, sus modelos sobre los sucesos que habrían de repetirse con el paso de los días. Toda la información que les facilitó entender lo que sucedía a su alrededor. La predicción de eventos que sucederían en nuestros tiempos por correspondencia con procesos y movimientos concatenados que habrían de suceder arriba, en el dominio de las fuerzas causales, del Sol, de la Luna, de los planetas, de las estrellas, de la galaxia y del Universo entero.
Comprendieron que el día del Equinoccio de Primavera unía el Espacio y el Tiempo, en un fenómeno visible y mensurable en todo el planeta. Lo que ocurría no era un evento local, como los pasos cenitales del Sol, los cuales –como hemos visto– varían dependiendo de la latitud de la región en donde son registrados. Por lo tanto, el Equinoccio podía usarse –desde todas sus ciudades– como un punto común de referencia espacio–temporal para sincronizar sus calendarios con la realidad. Un punto fijo en una realidad dinámica que usaron para medir los movimientos cíclicos de los planetas y de la bóveda celeste, para relacionarlos con las transformaciones y eventos que se sucedían en la naturaleza y afectaban profundamente la vida del hombre. Inteligentemente develaron muchas sincronicidades entre estas dos escalas de la realidad; correlaciones que reflejaban la unidad y la coherencia entre todo lo que existe y el propósito común a todos los seres. Encontraron que había correspondencias entre algunas posiciones planetarias –las cuales tenían una relación geométrica y matemática armónica– con eventos, estados de ser y experiencias humanas. Verificaron que, al repetirse estas posiciones resonantes, eventos muy similares volvían a suceder.
En consecuencia con todo este pensamiento –durante toda la época clásica– los mayas celebraron en el día del Equinoccio de Primavera la terminación del invierno, el final del año y la llegada de la primavera con la cual comenzaba el nuevo año. Al día siguiente, comenzaban la celebración de los Way’Eb, los días de transición entre el año que terminaba y el nuevo. Uno de los propósitos de esos días era verificar y ajustar perfectamente el tiempo divino –el cual determinaba los movimientos de los astros a la par con los comportamientos de la naturaleza– con los calendarios de los hombres. Para ello, cada cuatro años le agregaban un día adicional a esos festejos, de manera similar a nuestro año bisiesto. Así garantizaban que la información obtenida sobre las características individuales de cada día del año –al repetírse éste cíclicamente– sirviera para programar qué actividades debía realizar la comunidad; de esta manera estarían en consonancia con las energías del cosmos que ayudaban a impulsarlas.
Año tras año, usaron el día del Equinoccio como referencia para develar con exactitud las transformaciones diarias que inducen los astros en la naturaleza, en los estados esenciales de la energía sobre la Tierra, en lo frío y en lo caliente, en lo húmedo y en lo seco. La correspondencia con fenómenos naturales como las lluvias, los vientos y las estaciones climáticas, eventos que veían como encarnaciones de espíritus inteligentes o de presencias metafísicas que actuaban en consonancia con la mente del hombre. De alguna manera, los mayas fueron animistas, puesto que desarrollaron una sensibilidad especial, una manera para percibir y contactar a los espíritus de todo lo que existe; de los bosques, de los ríos, de los vientos y de las lluvias; para develar las sincronicidades que éstos inducían en la vida del hombre. Abrieron su mente a la existencia de una relación, entre el estado interior de los hombres y eventos externos inducidos por el Universo entero. Esta actitud les permitió estar deliberadamente alertas a coincidencias, que de otra manera habrían percibido como sucesos casuales. Concluyeron que éstos no existen, que todos los eventos, ya sean habituales o inesperados, suceden para potenciar y ordenar la evolución de la consciencia. Comprendieron que todo lo que sucede en el universo es perfecto. Que todo lo que ocurre tiene un significado trascendente y que todo lo que existe está íntima y coherentemente unido.


Su arquitectura cumplía simultáneamente varios propósitos, prácticos, científicos y religiosos. Las puertas y las ventanas de sus templos y edificios enmarcaban sectores del cielo, donde eventos celestiales de importancia tendrían lugar. Como ya hemos visto, los altares de sus pirámides eran instrumentos científicos de gran precisión. Levantaron murallas en el horizonte, no como defensas sino como puntos de referencia para registrar los movimientos del sol, de los planetas y de la bóveda estelar. Se sabe, por sus libros sagrados, que utilizaron espejos de obsidiana negra para observar el reflejo del disco solar. Es fácil deducir entonces, que así debieron detectar las manchas negras que aparecen esporádicamente en su superficie y notar su desplazamiento, lo cual habría sido un claro indicio de que el Sol rotaba sobre sí mismo. Seguramente –tras años de registros– pudieron determinar los ciclos de máxima intensidad en la radiación del Sol –cuando mayor incidencia tenía su energía en los espíritus individuales de sus días sagrados– y deducir que correspondían con la aparición de esas manchas oscuras. Sin embargo no podemos asegurar esto último, puesto que miles de códices con invaluable información –la cual hubiera impulsado exponencialmente a la cultura occidental– fueron reducidos a cenizas por la misma ignorancia fanática que destruyó la Biblioteca de Alejandría. Lo que sí se puede asegurar es que utilizaron grandes espejos de agua, sobre los cuales tendieron cuadrículas de cordel, para observar, registrar y estudiar en la imagen reflejada, los movimientos de los astros en el cielo nocturno.

Fue así como encontraron que los planetas giraban alrededor del Sol siglos antes de Copérnico. Verificaron cómo Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, se escondían tras éste, para reaparecer nuevamente al cabo de un tiempo. Tres códices con sus tablas orbitales lograron sobrevivir la locura de los conquistadores y son prueba de ese conocimiento astronómico.


AL TZOL’KIN, EL TEJIDO DEL TIEMPO QUE RELACIONA AL HOMBRE CON EL COSMOS, LE DAN FORMA LOS 20 GLIFOS SOLARES Y LA TRECENA SAGRADA DE LA SEMANA MAYA

El 13 es un número determinante en los movimientos orbitales de la Luna
Antiguamente, se consideraba al 13 como un número mágico porque se le relacionaba frecuentemente con muchos temas trascendentales sobre el orden de la realidad. Los mayas lo convirtieron en un número sagrado porque lo encontraron al estudiar los movimientos de la Luna y de los planetas. En la Luna, el satélite natural de la Tierra, el 13 tiene una gran incidencia. En un año solar hay 13 lunaciones de aproximadamente 28 días cada una (13x28 =364). Cada lunación tiene 4 fases, en las que presenta diferentes aspectos visuales según sea su posición con respecto al Sol. Cuatro diferentes aspectos que diferencian de manera notable las noches. Por esto la usaron como referencia para medir el cosmos. En 13 días, pasa de Luna nueva a Luna Llena. También se desplaza 13 grados por el cielo cada día. Los mayas que la llamaron Ix’Chel, registraron sus fases sistemáticamente y como resultado diseñaron un calendario al cual llamaron Tun Uc, o la “Cuenta anual de la Luna”. Éste les permitió predecir sus fases y saber con anticipación cuándo sucedería un eclipse y cómo se comportaría el mar. Tan precisos fueron sus cálculos, que conocían la duración exacta de 29,5308641 días, de la órbita de la Luna a la Tierra. En Palenque registraron que 405 lunaciones corresponden a 11.960 días, (11.960/405= 29,5308641). Cifra que también dejaron expresada como 920 trecenas sagradas mayas (13x960= 11.960). La ciencia actual la determina en 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2.87 segundos. Medida que hoy es conocida como la órbita Sinódica de la Luna: la duración del intervalo entre luna nueva y luna nueva, observada desde un mismo punto.
El 13 también es un número determinante en los movimientos de Mercurio
Mercurio, el planeta más cercano al Sol, se recorta 13 veces cada 100 años como un pequeño punto negro sobre el disco Solar, en lo que la ciencia moderna llama los tránsitos frente al Sol. Realiza una órbita elíptica y excéntrica al Sol, lo que hace que su órbita Sinódica –el intervalo entre apariciones observadas desde un mismo punto– varíe entre 104 y 130 días; puntos extremos del intervalo orbital que son múltiplos exactos del número 13 (104=13x8 y 130=13x10). Los mayas, en sus cálculos y registros astronómicos usaron 117 días como promedio para su órbita sinódica, la cual equivale a 9 trecenas exactas (9 x13=117).
El 13 y Venus
Venus, es el segundo planeta en orbitar al sol y es el objeto más brillante en el firmamento. Se encuentra aproximadamente a 104 millones de Kilómetros del Sol (104/13=8). Los Mayas lo llamaron Chak Ek', que significa “Gran Estrella Divina”. La órbita Sinódica de Venus varía entre 579,8 y 587,8 días. Los mayas usaron un promedio de 585 días, que equivalen a 45 trecenas (13x45=585). Cuando Venus desaparece por el Oeste, detrás del Sol, permanece oculto durante 91 días, (13x7 =91). Cuando reaparece por el Este, como estrella de la mañana, puede verse de manera continua antes del amanecer durante 234 días (13x18 =234). Venus también hace tránsitos en los cuales se recorta como un punto negro frente al disco Solar. Hace dos tránsitos –separados el uno del otro por 8 años– repitiendo este mismo par de tránsitos cada 100 años (100–8–100–8...). Los mayas utilizaron este “reloj cósmico” de tránsitos de Venus como referencia para sus tablas astronómicas y sus profecías. Precisamente el 6 de junio del 2012 ocurrirá su siguiente transito; otra confirmación del final en ese año, de la Cuenta Larga maya. Su Trecena Sagrada también les permitió relacionar una órbita de Venus por cinco de Mercurio (117 de Mercurio x5= 585 de Venus = 45x13 días).
El 13 y Marte
El Planeta Marte orbita al Sol, entre la Tierra y Júpiter, a una distancia aproximada de 143 millones de kilómetros (143/13 =11). Marte también tiene una órbita elíptica excéntrica alrededor del Sol, por lo que su período sinódico varía entre 767 y 793 días. Estos puntos extremos de su órbita son múltiplos exactos del número 13 (767=13x59 y 793=13x61). Su órbita promedio es de 779.94 días. Los mayas la promediaron en 780 días, también múltiplo exacto de 13 (780/13 =60). Marte le da una órbita al Sol en 60 semanas mayas exactas (60 x13=780 Días). Por todas estas sincronicidades, los mayas hicieron de la trecena, su semana.
El 13 y Júpiter
La distancia aproximada de Júpiter al Sol es de 780 millones de kilómetros (780/13 = 60). Es también 13 veces la distancia de Mercurio al Sol. La órbita Sinódica de Júpiter es de 398.88 días, los mayas la aproximaron a 400 días para utilizar su sistema vigesimal de base 20. Luego, si necesitaban un cálculo muy preciso, eliminaban los días de más.
El 13, y Saturno
Saturno es el sexto planeta del Sistema Solar y el segundo en tamaño después de Júpiter. Es el único con un sistema de anillos. Se encuentra aproximadamente a 1.430 millones de kilómetros del Sol (1430/13 =110) equivalente a 26 veces la distancia de Mercurio al Sol (2x13). Su órbita Sinódica que dura 378,08 días fue redondeada por los mayas a 377 días para medir sus movimientos fácilmente en 29 semanas ( 377 = 13x29).
La Trecena se convierte en uno de los números más sagrados para los mayas
Son 13 los períodos de 400 años –los 13 Bak’Tun Oob– que determinan el intervalo que mide su Cuenta Larga. Marcan la llegada del día 13.0.0.0.0. –el día del Alfa y el Omega del 2012– cuando llegamos al punto intermedio del Gran Ciclo Cósmico, 5.200 años mayas (13x400) después de la fecha en que sus antepasados olmecas llegaron al nuevo mundo para dar origen a su civilización. También 13, son los principios que ordenan su realidad; 13 sagrados arquetipos que representan a 13 distintas jerarquías y estados de ser, en los 13 niveles que tiene el cielo en su visión del Universo. Las 13 divinas esencias, las Ox’La’Hun Ti K’uh, las "13 de Dios". Gradaciones sucesivas de una substancia cada vez más etérea y poderosa. También son 13 las articulaciones principales del hombre: una en el cuello, dos en los hombros, dos en los codos, dos en las muñecas, dos en las caderas, dos en las rodillas y dos en los tobillos.
Por otro lado, 12 esferas agrupadas alrededor de una esfera central, conforman un grupo de 13, que es la forma tridimensional más compacta que existe en la naturaleza y en el universo. El 13 es también el séptimo número en la Progresión Matemática Divina (0,1,1,3,5,8,13...), la cual le imprime a todo lo que existe en este universo, la marca de “Hecho por Dios”.


Sin embargo, hoy se cree que el 13 es un número de mala suerte. Pero, ¿cómo pudo un número sagrado llegar a convertirse en un símbolo de mala suerte? El número 13 era reconocido por la orden de los Caballeros Templarios como parte esencial de la geometría y de las progresiones matemáticas sagradas, como el reflejo de un patrón de orden que se manifestaba claramente en el hombre, en la naturaleza y en el cosmos. Más aún, el viernes 13 era un día doblemente sagrado para los Templarios. Fue por eso que Felipe IV de Francia, el Rey de hierro, y el papa Clemente V, designaron ese día para apresar a sus miembros y destruir a la orden. El viernes 13 de octubre de 1307 comenzó a recordarse como una fecha negra que se extendió a todos los viernes 13. A partir de ese momento, poseer las cartas del Tarot que contenían la sabiduría Templaria, se convirtió en una herejía. Curiosamente, la carta 13 del Tarot es la carta de la muerte; la que simboliza el final de un ciclo, el momento del renacimiento y de la gran transformación. A pesar de la persecución desatada, la baraja de cartas actual ha sobrevivido como una reminiscencia del Tarot Templario y por ello tiene 52 cartas: 13 corazones rojos, 13 corazones negros, 13 diamantes y 13 tréboles. El número 13 fue entonces demonizado por su pasado sagrado, mágico, hermético y profano; por su misterioso y evidente poder.
La necesidad de unir la vida del hombre a los ciclos del cosmos y de comprender la mecánica de los astros, dio lugar al Tzol’Kin, que significa "El orden de los días". Su nombre resulta de la unión de dos vocablos, Tzol que significa orden y Kin que significa día. Un calendario sagrado que fue el centro de su civilización, puesto que todo giraba a su alrededor. A través del Tzol’Kin los mayas conectaron su vida y su espacio sagrado al Sistema Solar y al Sistema Sideral. Gracias a este calendario, pudieron ponerse de acuerdo en qué día era y en el tipo de energía que éste poseía. Fue el centro de la consciencia de su civilización, la herramienta para guardar la memoria de lo que fue y el saber de lo que sería. Para diseñarlo combinaron los 20 Glifos Solares Sagrados –que encontraron en su estudio sobre el Sol– con la trecena; los números del 1 al 13 de su semana sagrada, intervalo que es un divisor común en los ciclos orbitales, de la Luna a la Tierra y de los planetas al Sol.

El Tzol’Kin puede verse como un tejido o como dos ruedas que se mueven sincrónicamente para designar los días, la de la trecena sagrada y la de los 20 glifos Solares.


Los 20 Glifos Solares Sagrados eran la fibra vertical que tejía la realidad maya. Mostraban el fluir de las influencias arquetípicas que llegaban a su mente. Las 20 trecenas mayas, 20 secuencias de números del 1 al 13, conformaban la fibra horizontal del tejido de su realidad. Relacionaban los ciclos concatenados de todo lo que existe, con sus vidas. Los 13 niveles horizontales definían la matriz del telar del tiempo y representaban las frecuencias de la luz.

Los 20 Arquetipos Solares develan las características de cada día
Los 20 Glifos Solares que utilizaron en el Tzol’Kin eran arquetipos que ayudaban a la mente a diferenciar los días. Eran componentes gráficos, glifos y símbolos universales que resonaban con su cultura. La intuición de sus sacerdotes los extrajo del inconsciente colectivo –del absoluto del que surgen todos los temas de la vida– para que formaran parte de sus mitos, de sus rituales y de sus calendarios. Con solo observarlos su pueblo recibía directamente en su mente –como una inspiración sagrada– la información sobre las energías y los principios que ordenan la realidad. De esta manera los glifos en los calendarios comunicaban qué influencias recibía cada día; las cualidades que tendría, los estados de Ser que potenciaría. A través de estos glifos y códigos ordenaron y clasificaron las cualidades de cada día, lo que les permitió programar y organizar las actividades de su vida para que todo fluyera, alineado y en sincronía con el universo entero. Fue así como acumularon una gran sabiduría, como encontraron que el Sol, el cosmos y las jerarquías del universo determinan ciclos en la vida del hombre, estados de ser que inducen la evolución de su consciencia. Conocimientos que utilizaron de una manera práctica para mantener su paz interior y generar bienestar en su comunidad.
7 niveles verticales definían tridimensionalmente la frecuencia vibratoria de los días en octavas de frecuencia vibratoria.
El Tzol’Kin ordena el paso del tiempo en secuencias de 260 días para sincronizar la vida con el Cosmos
El mínimo común múltiplo de 13 y 20 es 260 que resulta ser el intervalo medido por el Tzol’Kin. Estos 260 días conformaron un tejido que resonaba de distintas maneras con el cuerpo etérico de los hombres. Ninguna otra civilización sobre la Tierra produjo un calendario similar que registrara ciclos repetitivos de 260 días, ni que se interesara por comprender cómo la energía y la información que se recibe día a día sobre la Tierra, afectan la realidad. Es un hecho evidente que el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas –desde distintas posiciones en las dimensiones superiores– dirigen cada día su energía, su influencia y su información hacia la Tierra. Esto le imprime características energéticas distintas a cada día y el Tzol’Kin gráficaba estas características particulares. La percepción de los ciclos cósmicos repetitivos y las secuencias de la naturaleza es lo que da la sensación del transcurrir del tiempo. Los mayas encontraron que estas repeticiones están rítmicamente espaciadas, de acuerdo a la relación constante entre los números 13 y 20. Es por eso que la relación 13:20 fue la base para el diseño del “Tejido de los días”. El Tzol’Kin tiene 260 días. El Gran Ciclo Cósmico dura 26.000 años. La distancia del Sistema Solar al centro de la Galaxia es de 26.000 años luz. Una órbita del Sistema Solar tarda 260 millones de años. Cifras que son todas fractales del número 26 (2x13) y de 260 (20x13), el utilizado por el Tzol’Kin. Pertenecen a un mismo orden que se repite a distintas escalas, en el que cada una de sus partes es proporcional a todas las demás y conserva fielmente las mismas características esenciales. Esto demuestra la calidad de la información astronómica maya. Al modelar gráficamente esa combinación matemática 13:20, en una sucesión de trecenas y de veintenas, lograron que la mente del hombre se relacionara con los ciclos de la naturaleza. A cada día del calendario le corresponde un Glifo y uno de 13 números, con los cuales diferenciaban entre sí a los 260 días.
El Tzol’Kin destaca 52 días especiales que conforman una doble helix
Una quinta parte de los 260 días tienen energías especiales (260/5= 52), generadas por la relación armónica entre la Luna, el Sol y los planetas. El Tzol’Kin destaca estos 52 días en los que los mayas realizaban ceremonias de conexión con el cosmos. Curiosamente estos días se ven como una Doble Helix en el “Tejido del Tiempo”, una forma de orden muy especial en el universo, tan trascendente como la creada por el Sol en el Analema. Las Proporciones Geométricas Sagradas determinan la existencia de relaciones armónicas, de posiciones en el espacio en que los planetas producen resonancias e interferencias destructivas y constructivas en la energía emanada por el Sol y las constelaciones de estrellas. Relaciones de oposición lineal (cuando dos Planetas están a 180º entre sí); de cuadrados perfectos conformados entre dos o más entidades (cuando dos planetas se encuentran a 90º el uno del otro); cruces (dos parejas de planetas en oposición perfecta) y trinos (tres planetas formando un triángulo equilátero). Una muestra visible y evidente de lo que generan estas posiciones armónicas, la dan la relación que producen el Sol, la Luna y la Tierra. Sus posiciones determinan las fases de la Luna, los eclipses y los movimientos de líquidos como las mareas y la savia de las plantas.

Los 52 días especiales del Tzol’Kin funcionan matemáticamente como una especie de cuadrado mágico. La suma de los números –del 1 al 13 que identifican a cada día– en las esquinas de cada uno de los 7 niveles que conforman la doble helix, dan siempre 28.
El Tzol’Kin puede graficarse como una matriz tridimensional de 7 niveles
El Tzol’Kin también registraba en 7 octavas las variaciones de frecuencia en la energía de los días. Gradación que podemos encontrar al graficarlo como una matriz tridimensional de 7 niveles. Uno por cada color –de los 7 en los que se descompone la luz– los cuales estructuran el orden en el Universo. Las 7 octavas ordenan verticalmente las distintas longitudes de onda en que vibra la energía y determinan los rangos de sus cambios de estado y densidad. ElTzol’Kin ordena todo lo que existe en rangos dimensionales que van desde lo más denso a lo más sutil. Una dimensión es un rango definido de frecuencias en las que vibra la energía y por donde se mueve un cierto tipo de información. Es la combinación de información y energía lo que genera los distintos seres, estados, o planos de existencia en el Universo. Dependiendo de su frecuencia vibratoria, la energía porta información más o menos poderosa, lo cual también aumenta o disminuye su área de influencia. El Tzol’Kin crea una consciencia matemática, ordenada y cíclica, que permitió a los mayas salir de la ignorancia. Basándose en lo conocido lograron predecir lo desconocido, definir momentos en los que el cambio es previsible y explicable.

Utilizaron el Tzol’Kin para sincronizarse con las órbitas de Mercurio, Marte, Venus y Júpiter
Con el Tzol’Kin podían seguir los movimientos concatenados de todos los astros y podían detectar sus posiciones armónicas con exactitud asombrosa. El Tzol’Kin completa 9 giros exactos mientras Mercurio le da 20 órbitas al Sol (9X260= 2.340, 20x117 =2.340). Simultáneamente Marte realiza 3 órbitas al Sol (3x780=2.340) y Venus lo orbita 4 veces (4X585=2.340). Intervalo que también equivale a a 180 semanas mayas (180x13 =2.340). Mientras el Tzol’Kin completa 20 giros (260x20=5200) Júpiter le da 13 órbitas al Sol (13x400=5200). Un Tzol’Kin y 1/4 deTzol’Kin + 52 días es igual a una órbita de Saturno (260+65+52=377). Hoy sabemos que, inclusive las órbitas de Urano y Neptuno, se hubieran podido registrar en el Tzol’Kin.
El día del nacimiento y el Tzol’Kin revelan el destino
Al estudiar durante cientos de años las características de cada día, lograron comprender qué tipo de influencias éstas ejercen y –más importante aún– aprendieron a utilizar esa información para develar el destino que cada ser humano viene a experimentar en la vida. Los sacerdotes mayas encontraron que los atributos del día del nacimiento, revelan la misión que le corresponde a quien nace, en la vida que comienza. Las energías presentes ese día revelan las características de la personalidad que habrá de desarrollar; el tipo de relaciones que establecerá; el estado de salud que tendrá y el tipo de trabajo que viene a desempeñar. Saber esto era una ayuda invaluable para que cada individuo fluyera fácilmente con las correspondencias de aprendizaje que su destino le marcaba. Correspondencias que decidió tener en esta vida –antes de encarnar– para obtener comprensiones sobre el orden y sobre lo que es verdad en el universo, a través de experiencias en carne propia. Consideraban esta información tan exacta, que cada maya recibía por nombre, el del día en que nacía. De esta manera todos sabían con quién estaban tratando; cómo pensaba la persona y cuál era el propósito de su presente encarnación. Los mayas creían que, como seres espirituales, escogemos el día en el cual nacemos, para que las posiciones de los astros en ese momento, le impriman a nuestra alma las características de identidad y de Ego que queremos experimentar en esta vida. Elegimos ese día para que sus energías e influencias estén de acuerdo con nuestras intenciones de aprendizaje y con el destino que escogimos para esta encarnación. El sacerdote, al estudiar en el Tzol’Kin, la fecha de nacimiento del recién nacido, encontraba las características de ese día, además de el tipo de energías que estuvieron presentes durante toda su gestación. De inmediato, sabía que el alma había entrado como un impulso vital a la matriz de la madre –para dar comienzo a la gestación de los cuerpos físico, etérico, astral y mental– en uno de los 13 días previos a los 260 días del embarazo. Un giro del Tzol’Kin es también el intervalo exacto que toma la gestación de un ser humano (260/9= 28.88 días). Con la información que encontraba, el sacerdote podía saber qué tipo de destino tenía más probabilidades de experimentar la criatura. Al llevar el nombre del día que resumía esta información, el niño recibía una ayuda invaluable para tomar consciencia de lo que se había propuesto venir a aprender en esta encarnación. Las características del día de su nacimiento y de los días de su gestación, determinaban su personalidad, su carácter y su temperamento. Develaban los talentos, dones y atributos potenciales que cada ser traía consigo. Aquellos que había adquirido como comprensiones en vidas anteriores, los cuales también eran un indicio, del nivel de su consciencia y del número de veces que había reencarnado. Todo ello quedaba grabado en su alma, a través de estas energías, para que correspondiera con el propósito cósmico escogido por su espíritu en cada existencia.
La fecha del nacimiento también le develaba los Eventos de Destino, las experiencias difíciles que tenían grandes probabilidades de suceder en su vida, aquellas que necesitaba para potenciar la evolución de su consciencia. El nacimiento, por lo tanto, no sucedía por casualidad; "coincidía" con un escenario cósmico único dentro del espacio sagrado maya. Con una disposición planetaria particular que incidiría en las cualidades y reflejaría las características psicológicas de quien nacía en ese momento.
Más recientemente, Jung plantearía un concepto similar, el cual ha sido confirmado por muchos astrólogos. Los grandes cambios que ha experimentado la humanidad en todos los tiempos, están íntimamente relacionados con una serie de configuraciones armónicas galácticas. Tal y como sucedió cuando una corriente espiritual –generada por una relación astral armónica– dio lugar a los nacimientos de Buda, Lao Tsé y Confucio; lo mismo aconteció con Jesucristo y el cristianismo; con la revolución del pensamiento que generó Copérnico o la que estamos experimentando en estos tiempos con el nuevo paradigma cuántico. Los mayas ya habían encontrado esto muchos siglos atrás y de ese conocimiento surgieron sus profecías para nuestro tiempo.
El Tzol’Kin es un Calendario tanto Sagrado como científico. Sagrado, porque permitió conocer y anticipar la acción de las fuerzas sobrenaturales que rigen el Universo y la manera como ayudan a determinar el destino de los seres humanos. Científico, porque fue modelado por las relaciones numéricas entre las órbitas planetarias y las posiciones estelares y galácticas. Por eso facilitaba el cálculo de las posiciones exactas de los astros en el espacio y de sus relaciones armónicas para convertirlas en fechas precisas e información trascendental para los seres humanos. Al usarlo, en combinación con otros calendarios como el Uc de la Luna y el Haab del Sol, los mayas encontraron información muy precisa y totalmente verificable sobre la vida de los hombres.
El Tzol’Kin fue el resultado del registro sistemático de eventos astronómicos recurrentes durante largos períodos de tiempo. Al estudiarlos los científicos, astrónomos y sacerdotes mayas –líderes de su comunidad– diseñaron un modelo asombroso por su exactitud y trascendencia. “Fue gracias al Tzol’Kin que encontraron “El Tiempo del No–Tiempo”; el período de cambio intenso y veloz que actualmente experimentamos; el cual nos permite a todos nosotros, aquí y ahora emprender un nuevo comienzo, en una nueva frecuencia, dentro de este corto período transformador que se repite cíclicamente y que es parte esencial del Gran Ciclo Cósmico. Con sus estudios del Sol –en los intervalos de luz de cada día– develaron el orden de la escala terrestre. Con sus estudios de la Luna y de los planetas –en el intervalo de oscuridad de cada día– develaron el orden en la escala del Sistema Solar y su relación con el Destino menor de los seres humanos, el cual corresponde a su vida presente.
En nuestra próxima entrega, veremos cómo su estudio de las estrellas aclaró su relación con el Universo entero y develó el orden del Destino Mayor, la sucesión de vidas que un ser humano debe experimentar para auto–transformarse hasta llegar a la iluminación.